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Es una bendición de Dios, cada reunión que El nos permite, principalmente porque en cada reunión que tenemos, podemos compartir respecto a las señales del final de los tiempos; y hoy con la revolución del mundo árabe y más recientemente en algunos lugares en África; porque como lo mencionamos en estudios anteriores, varios países han tenido revoluciones porque buscan cambiar los gobiernos que actualmente están en el poder, siendo la principal causa de esas revoluciones, el hecho de darle más auge a la doctrina islámica. No obstante que las revoluciones están convirtiéndose en la principal noticia mundial, también debemos resaltar que la más fuerte ha sido la de Egipto y de los países que están a su alrededor; lo que nos lleva a pensar que siendo esto es una señal del final de los tiempos, entonces la cercanía a la fecha del día del regreso de nuestro Señor Jesucristo, está cada vez próxima. Vemos que la ONU se está acercando al conflicto en Egipto con el propósito que el presidente actual, entregue el poder; lo cual no es otra cosa más que la soberanía de los países no es tan cierta como lo creemos porque en cualquier momento, las potencias mundiales, se mueven para hacer presión y que las cosas sucedan de acuerdo a lo que ellos desean y no con la soberanía que deberían moverse, en este caso: Egipto.

Lucha la batalla espiritual y derrota al Goliat que desea intimidarte. El Señor está a tu lado y te dará la victoria.
1ra. Samuel 16:11 relata: Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.
Es curioso que el profeta dijera que nadie podía sentarse a la mesa hasta que David llegara pero así fue porque su lugar estaba apartado.
Ninguno podía disfrutar del banquete hasta que él llegara. Si David estaba inseguro sobre la forma de culminar el Salmo 23, en ese momento se convenció que debía poner: Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida ,y en la casa de Jehová moraré por largos días.