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Encuentros al Límite: Humor
Proverbios 17:22
Gran remedio es el corazón alegre
Mark Twain decía que la mayor bendición dada al hombre es el sentido del humor. A todos nos encanta estar cerca de una persona que posee sentido del humor. Esas personas que son el alma de la fiesta, que siempre tienen un chiste guardado, y que con solo contar algo muy simple por la manera de hacerlo ya nos hace reír.
Si nos ponemos a pensar, el sentido del humor no tiene otro origen que el haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Lo que nos lleva a la conclusión de que esta es una de las características divinas del Dios altísimo. Me imagino al Señor riendo a carcajadas al momento de la creación. Una alegría desbordante emergiendo de alguien sin pecado fue lo que produjo la alegría necesaria para hacer andar las estrellas. Estuvo su humor chispeante detrás de cada flor, de cada ave y cada pez. Es que el buen humor puede hacer milagros y Dios puso ese poder en nuestras manos como un gran regalo. Es una bendición que nos ha sido concedida para bendecir a otros. Y como dice el proverbio, para curar como un “gran remedio”.
Sin embargo hay algunos que en seguida callan al que hace reír; no lo hagamos. Ayudémoslo a usar ese don para bendición. Yo estoy convencido de que todos debemos desarrollar el sentido del humor. Debemos desarrollarlo y explotarlo hasta que podamos usarlo cuando escasee. Recordemos siempre que la risa es una excelente medicina y hoy podemos usarla con alguien que la necesite con desesperación.
Al límite
Me imagino a Dios demasiado serio?
Como puedo usar el sentido del humor para bendecir?
Encuentro
Gracias porque el humor viene de ti. Ayúdame a ser una persona que alegre a los demás y gracias por las personas que me alegran la vida. En el nombre de Jesús. Amén.
Es fácil alabar a Dios cuando marcha bien. Pero su alabanza debe estar “de continuo en mi boca”. Habacuc 2:4 “Mas el Justo por su fe vivirá”
Este profeta fue un hombre justo que vivió en medio de una sociedad injusta, sin contaminarse por ésta, teniendo su confianza puesta en Dios.
Judá se había apartado de Dios. La nación estaba al borde de una devastadora invasión de los caldeos. El hambre amenazaba.
La violencia y la injusticia social llenaban la tierra. Todo porque el pueblo se había apartado de su Dios.
El profeta Habacuc clama al Señor reclamando justicia. Habacuc tenía sobrados motivos para hundirse en la desesperación.
¿Estaba verdaderamente Dios controlando la situación? El profeta atravesó profundas crisis personales y de tensión emocional.
Habacuc tiene actitudes distintas:
1) Se queja (1:1-4). Señor no escuchas. La ley es debilitada (los legisladores dictan las leyes que les convienen a ellos y no al pueblo);
sale torcida la justicia (los jueces dictan sentencias injustas influenciados por otros intereses o poderes).
2) Protesta (1:12-13). Después de patalear, le quiere tocar la moral a Dios. “Muy limpio eres de ojos para ver el mal”.
En otras palabras le dice Señor tu eres muy justo para ver lo que está pasando y no hacer nada.
3) Ora (2:1): Luego que descubre que por esos caminos no va a encontrar una respuesta de Dios, decide humillarse delante de El.
4) Espera en Dios: “aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (2:3)
5) Confía absolutamente: “El justo por la fe vivirá” (2:4)
6) Asume un compromiso incondicional frente a Dios (3:17-19) “Aunque la higuera no florezca … con todo yo me alegraré en Jehová.
Es fácil alabar a Dios cuando marcha bien. Pero su alabanza debe estar “de continuo en mi boca”.
En días oscuros, en momentos de dudas, debo gozarme en Dios. No me alegro en las cosas que tengo.
Hoy las tengo, mañana las puedo perder. Erich From analizando la sociedad moderna en la cual uno vale por lo que tiene decía “Si soy lo que tengo, y lo que tengo se pierde ¿Qué soy? … nada”.
Necesitamos elevarnos por encima de los problemas que hay en nuestra sociedad y poner nuestra mirada sólo en Dios.
R. Bedrossian
Lee Lucas 2.52
Los cristianos siempre tratan de responder a las preguntas que sus amigos
les hacen. ¿Alguna vez tienes t ú también preguntas ? ¿Alguna vez te preguntas
si esta cosa cristiana vale la pena? ¿Te preguntas si es real?
Está bien hacer esas preguntas. En realidad (¿estás listo para esto?),
¡es verdaderamente bueno hacer esas preguntas! Ésta época de tu vida
(comienzo de la escuela secundaria, adolescencia o como quieras llamarla) tiene que
ver con el cambio. Tu cuerpo va a cambiar más durante estos años que en ningún otro
momento, excepto cuando eras un bebé pequeño. Y eso no es todo: Tus emociones están cambiando
(¿te has dado cuenta?); tu cerebro está cambiando (puedes pensar en maneras nuevas y diferentes); y tu fe está cambiando. O, por lo menos, tu fe debería estar cambiando. La mayor parte de los chicos cristianos entran a la adolescencia con una fe (creencia en Dios y en las cosas de Dios) que está bastante cerca de lo que sus padres creen. Pero ahora estás comenzando a formar tus propias creencias acerca de todo, Dios incluido.
Así que, adelante, formula esas preguntas difíciles. Pregúntales a tus padres. Pregúntale a tu líder de adolescentes. Pregúntale a tu pastor. Y definitivamente, pregúntale a Dios. Él, y su gente, te ayudarán a entender y desarrollar tu propia fe personal. ¡Eso es algo bueno!
Las relaciones íntimas se caracterizan por un vínculo estrecho con otras personas y el interés por su bienestar.
1 Juan 4:7-10
Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios.8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
9 Dios demostró que nos ama al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna.10 El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio.
En otras palabras, sólo los verdaderos amigos conocen nuestras emociones, nuestros pensamientos y deseos más profundos.
Dios, que es santo y perfecto, ha deseado siempre esa relación con el hombre, pero el pecado de éste parece haberlo hecho imposible. Para empezar, porque todos nos hemos rebelado contra Su autoridad, y merecemos el castigo de la muerte (Ro. 3:23; 6:23). Pero, más que eso, porque nacimos con una naturaleza corrupta heredada de Adán (Sal. 51:5).
Sólo Dios pudo encontrar la manera de remediar la situación y cambiar nuestra naturaleza para que pudiéramos ser parte de Su familia. Para que se cumpliera Su justicia, sólo un sacrificio perfecto podía pagar nuestros pecados (Dt. 17:1). Alguien que no tuviera una naturaleza pecaminosa tenía que morir en nuestro lugar y pagar la deuda.
El único que calificaba para esto era Jesús, el Dios-hombre perfecto, quien dio Su vida por nosotros (He. 4:15) para que pudiéramos tener una relación con el Padre. Nuestra amistad con Dios se logró con un alto precio para Él: la muerte de Su amado Hijo.
Dios hizo todo lo necesario para hacernos parte de Su familia y para que tengamos intimidad con Él. ¿Tiene usted esta relación con el Padre por la obra de salvación de Jesús? Si no es así, nazca hoy espiritualmente recibiendo a Cristo como su Salvador personal. En esta época de Navidad, descubra los regalos de libertad, satisfacción y gozo que se encuentran únicamente en Él.