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Cómo vencer sentimientos de rechazo
Autor: Beth Moore
El rechazo en sí mismo no es una fortaleza. Nuestra reacción hacia el rechazo determina si hemos sido atrapados por él.
Sólo Dios conoce la trágica cantidad de hijos suyos que por el resto de sus vidas han permitido que los continuos sentimientos de rechazo los esclavizaran. Yo nunca diría que superar el rechazo es algo fácil; pero es posible para quien se lo proponga de corazón y mente.
La incuestionable voluntad de Dios para sus hijos, es que puedan superar el rechazo. ¿Cómo superamos el rechazo? Aplicando diariamente grandes dosis del amor de Dios a nuestro corazón herido, permitiéndole renovar nuestra mente, hasta que el rechazado piense que es aceptado.
Jesucristo nunca lo dejará ni lo abandonará. Nunca lo pondrá a un lado. Él es incapaz de decidir repentinamente que ya no lo quiere. Si usted recibió al Hijo de Dios como su Salvador, nada que haga puede lograr que Él lo rechace. Crea lo que la Palabra de Dios dice sobre Él y sobre usted mismo. La definición suya está basada en el amor y aceptación del creador y sustentador del universo. Resulta que Él piensa que usted es digno de ser amado y preservado. Busque su propia identidad en Él.
Tuve el dolor y el gozo de observar a alguien luchar victoriosamente con el rechazo. Se trata de una hermana, que tanto ella como su esposo, eran miembros activos de una iglesia de otra ciudad. Habían estado casados por veinticinco años cuando ella se enteró que su esposo la estaba engañando. Él no tenía un pasado de infidelidad, pero había permitido que Satanás torciera lo que en principio fue una amistad con otra mujer y que luego pasara a ser una relación ilícita.
Para empeorar las cosas, el esposo confesó con lágrimas que estaba enamorado de la otra mujer. Mi amiga quedó devastada, no sólo por días sino por meses. Su esposo estaba de acuerdo en no solicitar el divorcio, pero no en dejar de verse con la otra mujer. El matrimonio parecía no tener más esperanzas.
Mi amiga se entregó por completo a Jesucristo, y a la lectura de la palabra de Dios porque de acuerdo con su propia expresión, Él era su única alternativa de supervivencia. Ella era creyente desde joven y había servido en su iglesia fielmente, pero nunca se había visto obligada a vivir y sentir la palabra de Dios a tal punto. La transformación de su vida se llevó a cabo ante mis propios ojos. Parecía como que Dios hubiera abierto su Palabra como el Mar Rojo, para que ella atravesara por tierra seca la gran inundación de dolor.
En el transcurso de los siguientes cuatro años, este hombre vio tal entereza interna y belleza espiritual en su esposa, que se enamoró de ella nuevamente. Cualquiera de los dos le dirían que hoy tienen un matrimonio como nunca antes habían tenido. No estoy sugiriendo que si cada esposa rechazada hace lo mismo obtendrá siempre los mismos resultados. Ambas partes deben a la larga estar dispuestas y ser pacientes para dejar que Dios obre el milagro de sanidad y perdón.
Lo que sugiero sin embargo, es que la persona rechazada que se vuelve por completo a Dios y a su palabra, puede encontrar una gloriosa restauración y aceptación en Cristo, no importa cuál sea el final de la historia. Independientemente del tipo de rechazo que usted haya sufrido, deseo que estas oraciones, basadas en las Escrituras sean usadas por Dios para fortalecerle en gran forma.
Señor Jesús, tú viniste y anunciaste buenas nuevas de paz a aquellos que estábamos lejos y a los que estaban cerca, porque por medio tuyo, Jesús, los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no somos extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, contigo Jesús, como la principal piedra del ángulo.
En ti todo el edificio bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. Y en ti, nosotros también somos edificados para morada de Dios en el Espíritu. (Efesios 2:17-22)
Dios quiso que usted fuera de Él. ¡Quiso! No es que sencillamente le tuvo lástima. Él no tenía ninguna obligación para con usted. Lo escogió porque se agrada de usted. No se suponía que debía vivir la vida a tientas. Se suponía que florecería en el amor y la aceptación del Todopoderoso Jehová.
Te agradezco, mi Dios porque siempre me llevas en triunfo en Cristo Jesús, y deseas manifestar por medio mío el olor de tu conocimiento. Porque para ti soy olor grato de Cristo en los que se salvan y en los que se pierden (“ Corintios 2:14-15).
Señor Dios, gracias por tu Palabra que me asegura que no hay condenación para aquellos que están en Cristo Jesús, porque en Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me liberó de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:1-2).
Tú no quitarás de mí tu misericordia. Nunca falsearás tu verdad, oh Señor. Tu nunca olvidarás tu pacto ni mudarás lo que ha salido de tus labios (Salmo 89:33-34).
Cuánto te agradezco Señor, porque tienes el poder de convertir la maldición en bendición para mí, porque tú, Señor mi Dios, me amas (Deuteronomio 23:5).
Este artículo ha sido tomado del libro:
Orando la palabra de Dios
por Beth Moore
Factores que conducen a la armonía matrimonial
Autor: Paul Hoff
Surgen problemas en el hogar cuando los consortes no se dan cuenta de que cada uno es sicológicamente distinto al otro, pues en tal caso no se comprenden bien el uno al otro.
Comprensión de las diferencias que hay entre los dos sexos:
Surgen problemas en el hogar cuando los consortes no se dan cuenta de que cada uno es sicológicamente distinto al otro, pues en tal caso no se comprenden bien el uno al otro.
Las diferencias físicas son bien conocidas; como por ejemplo el hecho de que las chicas maduran más pronto que los muchachos de la misma edad, y la vida de la mujer se prolonga más que la de el hombre. Es obvia la diferencia entre sus respectivas anatomías.
Sin embargo, diferencias sicológicas entre los dos sexos son algo más grande y menos conocido. Consideremos algunas generalizaciones que se pueden aplicar a la mayoría de la gente.
a). Los hombres tienden a pensar lógicamente, casi fríamente, con el intelecto; la mujer tiende a pensar con su corazón, es decir, está influida por sus emociones.
Las decisiones de ésta dependen mucho de cómo se sienta acerca del asunto; el hombre tiende más a pensar en los argumentos racionales. Tal vez sea consecuencia de que la intuición femenina está más desarrollada que la del varón.
b) El hombre se ocupa más de sus actividades fuera del hogar y en el mundo externo, que de sus sentimientos. La mujer se concentra más en sus propios sentimientos y es menos objetiva en su punto de vista.
c) Los hombres tienden a tomar en cuenta principios y a generalizar sus conocimientos; las mujeres consideran más los detalles o particularidades.
Por ejemplos, un hombre estudiará las líneas generales de la política de un candidato para la presidencia; su señora indagará acerca de su actitud referente al educacional o referente a su familia. El hombre ve el panorama y la mujer los pormenores.
d) Los hombres tienden a hablar acerca de cosas prácticas: su empleo, sus planes para el futuro y los asuntos financieros. No les gusta hablar mucho, por regla general, con respecto a otras personas y relaciones humanas.
En contraste, la mujer prefiere hablar tocante a sus sentimientos, sus íntimas relaciones con otros, sus problemas y los asuntos de los miembros de su familia. Capta con más facilidad la actitud de otros y tiende a chismear más que su marido.
e) Los hombres hasta cierto punto, desean intimidad emocional, pero a la vez la temen y hasta la evitan. El sexo bello necesita recibir frecuentemente expresiones de cariño y amor. Para el barón es difícil hablar acerca de sus sentimientos; es menos capaz que la mujer de entender y de expresar una emoción, de modo que tiende a retirarse de los encuentros emocionales.
La mujer anhela intimidad emocional y se siente insegura frente a la incapacidad de su marido para comunicar verbalmente la profundidad de sus sentimientos.
Quiere escuchar a cada momento las palabras: “Te quiero, mi amor”, y ser abrazada y besada; el hombre, por regla general, se siente incómodo hablando de su amor y actuando románticamente.
Muchos hombres piensan que basta con suplir las necesidades materiales de su esposa, y ser fieles en su relación matrimonial. No saben darse a sí mismo a su esposa.
f) El varón necesita tener éxito; la mujer necesita seguridad. El hombre tiende a identificarse con su trabajo, el cual llega a ser la expresión de su personalidad, y se evalúa a sí mismo por ello. Por ejemplo, el constructor está absorto en sus proyectos.
Si tiene éxito, siente su valor personal, pero si las cosas de su trabajo andan mal, tiende a sentirse desalentado, hasta considerarse de poco valor en ciertos casos. El hogar de la mujer muchas veces llega a ser la extensión de su personalidad, y ella se evalúa a sí misma por la medida de aprecio que le demuestran los miembros de su familia.
También recibe gran satisfacción sirviendo a su marido y a sus hijos. Encuentra su éxito en el bien y el éxito de ellos. Para el hombre el hogar es solamente una parte de su vida; para la esposa es toda su vida.
Su muerte no fue un accidente
Por Marcos Witt
Uno de los milagros más grandes que Jesús hizo en toda su vida se llama la salvación la cual, hasta el día de hoy, ha sido una de las más grandes y maravillosas historias que la humanidad haya conocido. Dios, estando en el cielo y mirando nuestra condición pecaminosa, sabiendo que necesitábamos una redención, envió a su único Hijo para poder hablarnos, vivir entre nosotros, mostrar su naturaleza divina y comprobarnos que, como hombres, podemos vivir libres de pecado, con la fuerza del Espíritu Santo y que podemos caminar, hablar, pensar, tratar a la demás gente, abrazar, amar, consolar, acariciar y llegar a ser como Jesús.
La muerte de Jesús no fue un accidente, ni algo que sucedió por algún sistema equivocado judicial o legal, la muerte de Jesús fue algo que en la eternidad de Dios, fue planeado. Dios lo pensó y puso todo en orden porque tenía un plan: la salvación del ser humano, el poder vivir eternamente al lado de Dios nuestro Señor.
No hay algo más contundente y comprobado que lo que Jesús habló y lo que selló el hecho de que El fue y es realmente el Hijo de Dios, es precisamente que hoy en día existe una tumba que esta vacía. Usted puede visitar las tumbas de muchos otros hombres que dijeron y declararon cualquier cantidad de cosas autoproclamándose los “mesías” pero sólo uno de ellos tiene una tumba vacía y esa es la tumba de nuestro Señor Jesucristo; ¡está vacía para siempre!
Quizás usted se pregunte, ¿qué significa redención? Es que el plan perfecto de Dios, la razón por la que El envió a Jesucristo. Redimir algo simplemente significa pagar un precio para volverlo a comprar. Usted y yo hemos sido comprados por el mismo que nos creo. El nos ha comprado con su sangre preciosa.
Dice Romanos 3:23 que por cuanto todos hemos pecado, estamos destituidos, separados, sin acceso a la gloria de Dios. Y cualquiera que dice que nunca ha pecado, en el momento de decirlo, ya comete un pecado porque dice una mentira. Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es la muerte. Usted y yo como pecadores merecemos la muerte y solamente si alguien estuviera dispuesto a pagar el precio de muerte, es que podríamos ser libres de la condena eterna que trae la muerte. Pero ¿quién iba a pagar nuestra condena? Hubo alguien que miró nuestra condición, que no teníamos la forma de pagar un precio de sangre, y se ofreció, fue delante de su Padre y dijo, “Yo me ofrezco, yo seré ese sacrificio perfecto. No quiero que ellos mueran, yo voy a morir en su lugar para que el precio de su pecado quede de una vez y para siempre pagado”.
¿Por qué lo habrá hecho? ¿Por qué fue Jesús movido a pagar nuestra condena? La única razón es por lo tanto que nos amó. La Biblia dice, “de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que cualquier persona que crea en El” – no en los libros, ni en los filósofos o en las filosofías, estratagemas y pensamientos de hombre – “no se pierda mas tenga vida eterna”. Lo único que le va a garantizar a usted la salvación eterna de su alma es creer en Jesucristo, nuestro Señor. El es el camino, El es la vida, El es la verdad, nadie puede acercarse al Padre sino es por El. Solamente creyendo en El tendremos vida eterna.
Romanos 5 dice, “mas Dios mostró su amor para con nosotros en que siendo todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”. En Juan capitulo 15 Jesucristo mismo dijo, “el amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos”. El hecho de que Jesús dio su vida por nosotros quiere decir que El se considera amigo nuestro. El fue a la cruz pensando en todos nosotros. Jesús no murió por accidente, su propósito, su destino, su misión, su sueño fue que al morir, usted y yo tuviéramos vida porque soñó con nuestra victoria.
Cuando Jesús declaró “consumado es”, los cielos se estremecieron, se hizo noche, la tierra se sacudió y cuando El colgó su cabeza, cuando rindió su cuerpo a la muerte fue cuando empezaron una parranda en el infierno. “Finalmente” - pensó Satanás – “ya lo tengo donde lo quiero, lo voy a poder sepultar”. Y Satanás se dijo por dentro, “yo tengo las llaves de la muerte, las llaves a la tumba, yo puedo hacer con Jesús lo que quiera”. Pero de repente, muy temprano en la mañana, por primera vez hubo luz en el infierno. De un momento a otro el diablo sintió una presencia que El desconocía, se sintió medio aturdido, medio atarantado; se despertó y dijo, “y esa luz, ¿de dónde viene? ¡Quítenme esa luz!” Cuando El volteó para ver por el pasillo del infierno, caminaba el mismo Hijo de Dios rumbo al trono satánico, directo hacia Satanás y le dijo “quiero las llaves, dame las llaves, diablo mentiroso. Tomaste una vida libre de pecado, con sangre real, pura, sin error. Diablo, perdiste, me quisiste dar muerte pero ahora estoy aquí, vivo, delante de ti para decirte: dame las llaves a la muerte, al infierno, al pecado y al temor”. ¡Jesucristo tomó la autoridad, Jesucristo tomó las llaves! ¡El vive hoy, victorioso sobre la muerte, sobre el infierno y sobre la tumba! Victorioso es nuestro Señor. ¡Hoy en día hay una tumba vacía!
La mañana en que Cristo resucitó, unas mujeres que fueron a su tumba, ellas pensaban que lo iban a volver a ungir, lo cual era un rito normal que hacían con los recién enterrados. De repente se encontraron con que alguien movió la piedra, que no había nadie en el sepulcro y empezaron a lamentarse, a llorar, a preocuparse y a decir, “¡alguien se robó a nuestro Maestro, alguien se lo llevó, lo movieron de este lugar!” ¿Dónde estaban los guardias? Habían sellado la tumba al estilo romano para que nadie, sin la firma autorizada, pudiera quitar esa piedra. “¿Qué hicieron con Jesús?” De repente sintieron a alguien detrás de ellas que vino y les preguntó, “¿qué vienen a hacer ustedes señoras?” “Venimos a ungir a nuestro Maestro” - respondieron. Y la pregunta fue, “¿POR QUE buscan entre los muertos al que vivo está? El que ustedes han venido a ungir, no esta en la tumba, ¡HA RESUCITADO!”
Alabe al Cristo resucitado. ¡Hay una tumba vacía! Hay un Mesías resucitado, una victoria completada, una vida eterna comprada para cada uno de nosotros. Pero también hay un diablo derrotado que esta debajo de nuestros pies. Pisotéelo cada oportunidad que usted pueda. Cuando usted brinque y alabe a Dios, sepa que esta usted brincando arriba de la cabeza del diablo. Brinque más fuerte, brinque mas alto porque él ha quedado debajo de nuestros pies. Los demonios están confundidos y la muerte ha sido tragada en victoria.
Preguntó el apóstol Pablo, “¿dónde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde esta, oh sepulcro, tu aguijón?” La respuesta está en que Cristo está sentado sobre el trono de autoridad eterna. No hay diablo que a usted lo pueda vencer si usted tiene al victorioso viviendo dentro de usted. No hay demonio que lo pueda detener a usted. Si usted tiene a Cristo en su corazón, no hay muerte que lo pueda a usted sorprender.
Romanos 8 dice, “el mismo Espíritu” - no otro espíritu - “que resucitó a Cristo de los muertos”. El mismo Espíritu que movió esa piedra, que sorprendió a esa guardia romana y que sopló vida a ese cuerpo muerto de Jesucristo, ese mismo Espíritu ahora vive en cada uno de nosotros; EL MISMO ESPIRITU. Y ese mismo Espíritu que le dio vida a Jesús – declara el apóstol Pablo – nos va a dar vida a cada uno de nosotros, los que creemos.
Nunca es tarde para un milagro
Juan capitulo 11 habla de una familia hermosa que Jesús había visitado varias veces la cual se había convertido en su amiga. En esta familia, había un hombre que se llamaba Lázaro el cual se enfermó y murió. Sin embargo, dice la Biblia que mientras Lázaro estaba enfermo, sus hermanas mandaron a llamar a Jesús diciendo “aquel que tú amas está enfermo”. En otras palabras, Lázaro era un buen amigo de Jesús y no hay mejor amigo que podamos tener usted y yo que nuestro Señor Jesucristo porque cuando usted se encuentra en apuros, enfermo o necesitado, usted puede clamarle a su amigo Jesucristo y El le va a responder. Jesucristo es un amigo fiel y poderoso. Todos necesitamos un amigo poderoso. El puede con cualquiera de nuestras necesidades.
María y Marta le dijeron, “Señor, tu amigo está enfermo” y la actitud de Jesús fue prácticamente decir, “mándenmelo a saludar”. Jesús, no fue a orar por su amigo de inmediato sino que esperó dos días más. Sus discípulos, extrañados, pudieron haber pensado, “¿por qué no vamos inmediatamente?” pero Jesús respondió, “esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. En otras palabras, el Señor estaba diciendo “Dios tiene sus propósitos”. Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a donde estaba Lázaro, ya habían hecho funeral, ya lo habían enterrado y hasta habían puesto la piedra para tapar su tumba. Las hermanas de Lázaro dijeron, “Señor, si hubieras llegado mas temprano, mi hermano no hubiera muerto”. Y el Señor respondió, “lo que tú no sabes es que yo soy la resurrección y la vida. La gente, aunque este muerta, si cree en mi vivirá”. Jesús no dijo, “yo tengo resurrección y vida”; El dijo “yo soy resurrección y vida”. Cuando Jesús llega a un lugar, ahí llega resurrección y llega vida. Cuando usted lo tiene a El, El es su resurrección, El es su vida. ¡El nos da vida en medio de nuestra muerte!
Todos y cada uno de nosotros tenemos desafíos, problemas, angustias, enfermedades, persecuciones, dudas, inquietudes, y algunos de nosotros tenemos todo el paquete de todo lo que acabo de nombrar. Sin embargo, si usted tiene una necesidad, usted es candidato para un milagro de parte de Dios; un milagro solamente viene cuando hay necesidad. En lugar de lamentarse porque tiene problemas, mírese al espejo, sonría y diga “¡qué bueno que traigo algunos problemas, porque eso me hace a mi un candidato para recibir un milagro de parte de Dios!”
Le voy a hacer 5 poderosas declaraciones que pueden cambiar su vida y ayudarle a crecer en su fe:
1. Dios se especializa en lo imposible, en aquello que el mundo y el hombre piensa que es imposible. Si usted piensa que los problemas con su matrimonio, sus deudas, su enfermedad, sus hijos o su familia ya no tienen respuesta, Dios es un especialista para arreglar ese problema. Dios se especializa en hacer milagros para cualquiera de aquellos que confiemos en El. Dios es un Dios de lo imposible, de los “casos perdidos”. La Biblia declara que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. De hecho, le quiero declarar que mientras más grande es su problema, más grande será su milagro. Jesús se esperó un par de días para ir a ver a Lázaro y les explicó a sus discípulos “es que esto que va a pasar con Lázaro, va a ser para la gloria de Dios”. Yo me imagino a los discípulos diciendo, “si se muere Lázaro, ¿cómo va a ser eso para la gloria de Dios?” Es que Jesús podía ver cuando Lázaro iba a salir de la tumba, los discípulos no lo podían ver. Pídale a Dios que le dé ojos de fe para ver cuando su situación va a mejorar, vea con los ojos de su espíritu. ¡Dios toma las cosas que parecen ser imposibles y las arregla! ¡Créalo! Al que cree – dice la palabra – todo le es posible.
2. Dios tiene su tiempo. Dios no esta limitado a nuestro calendario, ni a nuestro horario. Muchas veces queremos decirle a Dios cuando es que necesitamos el milagro. ¿Quién entendería que Jesús se iba a esperar unos cuantos días más para que Lázaro muriese y lo enterrasen? ¿Quién entiende el calendario de Dios? Solo tenemos que seguir creyendo y teniendo paciencia. Estése tranquilo y deje que Dios pelee sus batallas. El puede pelearlas mucho mejor que usted y que yo. Declara el escritor en Hebreos 6, que con fe y con paciencia obtendremos las promesas de Dios. No sea usted como la señora aquella que estaba orando una tarde y dijo “Dios, necesito que me des paciencia, ¡pero ya!” Y hasta le tronaba los dedos a Dios. El le va a dar su milagro en el momento preciso. Dios nunca llega tarde, pero tampoco llega temprano, siempre llega justo en el momento necesario.
3. Dios es movido por compasión. Dios se compadece de nuestras necesidades. Dios sabe que usted y yo somos un pueblo necesitados de El. Jesús se acercó a la tumba de Lázaro y lloró. El miraba a su alrededor y veía la tristeza en la gente pero, ¿sabe qué mas veía en la gente? La falta de fe en la gente que estaba a su alrededor. Jesús lloró y dijo “oh Dios, qué bueno que me escuchas. Y no lo digo por mi, sino por todos estos para que crean”. Dios hizo milagros para que usted crea. Dios tiene un milagro para usted y le está diciendo, “¡escúchame con atención, mi corazón se mueve en compasión por ti y quiero regalarte un milagro, mostrarte mi poder, mi bien, quiero darte mi abundancia!” Dice Hebreos 4 que Jesucristo es nuestro sumo sacerdote y que El se compadece de nuestras debilidades. Si usted tiene una debilidad, una necesidad, hoy mismo busque un rincón en su casa, tenga un tiempo a solas con Dios y deje que Su compasión lo cubra, que usted pueda sentir ese corazón de Dios que tiene ganas de bendecirlo. Dios se compadece de su pueblo, Dios se compadece de usted. Nunca dude.
4. Dios hará lo que nosotros no podemos hacer. Si Jesús tiene el poder de resucitar muertos, ¿acaso no hubiera podido decirle a la piedra que cubría la tumba que se quitara? Claro que sí, pero Jesús no le habló a la piedra y le dijo que se moviera sino que le dijo a dos o tres hombres que estaban allí parados, “muévanme la piedra, quítenme la piedra”. Esa es una muestra poderosa de que Dios hace lo que no podemos hacer. Usted y yo no podemos levantar a un muerto, pero usted y yo podemos quitar la piedra para que entonces Cristo lo haga. Dios no va a quitarnos la piedra. Si usted necesita un milagro, busque a Dios, lea su palabra, acérquese a los médicos, deje que vean que pueden hacer ellos y el resto lo hará Dios. Si tú quitas la piedra, El resucita el muerto.
5. Dios habla al problema. Jesús miró a la tumba mientras la gente estaba toda expectante y solamente dijo “¡Lázaro, ven fuera!” Y de pronto, yo me imagino que Lázaro tuvo que salir saltando porque en aquel tiempo los envolvían en unos trapos. No importa como venga su milagro, una vez que Jesucristo lo declara, ese milagro, que venga como venga, viene de parte de Dios.
Empiece a hablarle a su problema, a su enfermedad. Empiece a decirle, “¡enfermedad, te reprendo en el nombre de Jesús!” Véase en el espejo y empiece a decirse a usted mismo, “sé sano en el nombre de Jesús” “yo declaro vida a mi matrimonio, yo declaro que mis hijos son campeones, que soy la cabeza y no la cola, que yo prestaré a las naciones y no pediré mas prestado, que soy más que vencedor, que soy soldado en el ejercito del Dios viviente, que tengo vida, que la muerte no se puede apoderar de mi, yo declaro bendición y vida eterna”. Háblele a su necesidad, póngale la palabra de Dios a sus problemas, no le ponga sus propias palabras. Empiece a hablarle a sus “Lazaros”. Jesús esta por visitar esa tumba y va a resucitar ese milagro.