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Pide al Señor sabiduría para identificar y atender aquello que realmente es importante en tu vida. Si atiendes una cosa a la vez, todo lo que haces resultará mejor
La preocupación nos afecta
En Lucas 10:38-40 leemos sobre Marta y María: Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Todos tenemos múltiples preocupaciones y tareas. Somos seres integrales, con muchas facetas. La mujeres asumen rol de madres, esposas, hijas, profesionales, amas de casa, administradoras, enfermeras. Los hombres son padres, esposos, hijos, consejeros. En nuestra vida diaria estamos rodeados de situaciones que provocan tensión. Nuestra tribulación y angustia se nota aunque pretendamos ocultarla. Si nos preguntan, negamos las situación y no la compartimos.
La palabra turbado en este pasaje viene del griego perispao y significa “perdido mentalmente, alguien que divaga en sus pensamientos”. Cuando estás distraído no ves siquiera lo que tienes o a quien tienes a tu lado. Cierto día estaba en una tienda y un miembro de la congregación entró, yo le saludé varias veces, él incluso me vio, pero su mente estaba en otro lugar y creo que no me reconoció. Eso le sucedió a Marta. Estaba tan perdida y mentalmente distraída que no atendió a Jesús, quien era realmente lo importante.
El que mucho abarca poco aprieta
Marta quiso hacer tanto en una sola cena que se preocupó demasiado. Cuando se agregan muchos elementos a una situación todo se complica. Es mejor tener conciencia de nuestras capacidades y enfocarnos en lo importante para no hacer difícil el control y administración de nuestras tareas.
Alguien me preguntó porqué no preparábamos un coro de cientos de voces en las Noches de Gloria. La razón es sencilla, el gran objetivo de esas noches es ministrar y obrar milagros; si nos preocupamos en reunir y capacitar a cientos de personas en cada ciudad a donde realizamos una cruzada, además de preparar la música y sonido necesarios, perdemos la atención en lo importante y nos complicamos la vida. Ya no podría concentrarme en ministrar porque sería yo quien necesitaría un milagro para que todo saliera bien. Si en una cena quieres agregar muchos platillos, puede que algunos se quemen y otros salgan crudos. Cuando agregamos muchos elementos a una situación, nos arriesgamos a fracasar. La sencillez facilita la ejecución y no disminuye la excelencia del resultado. Mientras más sencillo predico, más gente me escucha y entiende.
Cuando yo era joven, mi mamá me llamaba “Siete oficios, catorce necesidades”. Siempre me han apasionado los deportes y practicaba varios. No me especializaba en ninguno. Cuando me concentré en uno, logré ganar una medalla de oro. Tú puedes hacer muchas cosas y no ser premiado por ninguna o puedes dedicarte a una y alcanzar reconocimiento.
Dale a cada momento su propio afán
Es importante que comprendas que puedes hacer muchas cosas, pero una a la vez.
No puedes estar en un lugar y pensar en lo que harás al salir de allí. Debes atender una situación en cuerpo, mente y espíritu. Esta actitud elimina la tensión. Por el contrario, si tienes tu mente en muchas cosas, no atenderás bien ninguna.
Cuando pensamos en muchos problemas a la vez, no solucionamos ninguno y agregamos otros. Marta no arregló los problemas que creía tener, por el contrario, agregó otro: arruinó la cena y la oportunidad que tuvo de escuchar y honrar al Señor. Ella no disfrutó el momento y no permitió que otros lo hicieran. Jesús no entraba a la casa de cualquiera a comer. Él le dio a Marta la oportunidad de recibirlo y con su preocupación ella no la aprovecho. Por el contrario, Zaqueo sí supo aprovechar su momento y con su actitud humilde y sin afán, recibió la salvación. Cuida que la tensión no robe tus oportunidades.
Consecuencias de la preocupación
Marta, con su preocupación y falta atención causó mucho incomodidad. Primero, acusó a su hermana injustamente. Cuando estás tenso haces comparaciones injustas y te victimizas. Sientes que todos se aprovechan de ti. Piensas que estás solo y frustrado, te aislas.
Segundo, le pidió a Jesús que tomara partido y reprendiera a María. Hay personas que quieren usar a Dios para componer a los demás cuando son ellas quienes deben cambiar su actitud. Cierto día una señora se acercó a mi, me presentó a sus hijos y me pidió que los reprendiera por su mala conducta. Sorprendido le aclaré que los niños eran sus hijos, no los míos y que era ella quien debía corregirlos, no yo. La señora actuó como Marta pidiendo a Jesús interceder ante su preocupación desmedida. No se daba cuenta que era ella la equivocada.
La Biblia dice en Mateo7:1-6: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.
Si quieres ver un cambio en el prójimo, primero debes cambiar tú. Antes de juzgar a alguien, júzgate y pídele al Señor que te ayude a formar carácter y afrontar mejor las situaciones difíciles. Decir que primero hay que orar por otros y luego por uno es falsa humildad. Primero debes orar por ti, porque “uno” influye en “muchos”.
Tercero, Marta no pudo identificar lo importante. Jesús no entró a su casa a comer, sino a darle de comer Palabra. Cuando estás tenso no te enteras de lo que sucede a tu alrededor. No ves las oportunidades que tienes en frente. A veces te hacen ofertas que ni escuchas. Si piensas en muchas cosas tus sentidos se confunden y no prestas atención. Debes atender el momento que vives.
Deja la preocupación y concéntrate en lo necesario
En Lucas 10:41-42 leemos la respuesta de Jesús a Marta: Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Hay muchas cosas importantes pero sólo una necesaria. Todos tenemos muchas responsabilidades y cumplimos muchos roles. Pero hay algo ineludibe e indispensable. Cuando nuestra hija nació, tuvimos complicaciones y el médico se concentró en lo necesario: salvar vidas. Él no me puso atención a mi o a el tipo de cicatriz que quedaría en el vientre de Sonia, se concentró en lograr el gran objetivo de su profesión. De igual forma debes enfocarte en tu vida. Mi gran tarea es predicar La Palabra, luego viene lo demás. Como estudiante tu gran tarea es prepararte, si lo haces bien podrás hacer el resto. Como esposo tu tarea es amar y respetar a tu esposa, lo demás puede esperar. Los mejores negocios son los que se mantienen enfocados en su objetivo primordial.
De todas las cosas ciertas e importantes de la vida, hay dos que son seguras y debes prepararte para ellas.
La primera es la muerte. Nadie es inmortal. La Biblia dice los días del hombre son 70 años y que los más robustos llegan a los 80 años. Las personas tensas y preocupadas seguramente vivirán menos. Todos moriremos y es necesario preparar nuestra morada celestial.
La segunda es el destino de lo material. Al morir nada te llevarás, todo lo tuyo será de otros. Disfruta lo que tienes y prepara a tus herederos, piensa bien lo que les dejarás. Mejor si es sabiduría y conocimiento del amor de Dios.
Cómo administrar las preocupaciones
Dale tiempo a los problemas. No niegues ni evadas tus preocupaciones. Si no enfrentas el problema, éste te acosará todo el tiempo. Enuméralos, escríbelos, dibújalos, concéntrate y ora por su solución. Si no encuentras la respuesta, dales espacio en tu agenda para otro momento pero no los lleves a todo lugar. No les otorgues el tiempo que le debes a tu familia, a tus amigos y a tu Señor.
Filipenses 4:4-6 nos anima: Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Repite una y mil veces lo que el Señor te dice: no te afanes. Recuerda que si estás tenso no demuestras tu gentileza y con esa actitud no hallarás respuestas. Ora buscando en Dios la solución de a los problemas y sé agradecido confiando que Él te dará la respuesta.
Y Filipenses 4:7-9 continúa: la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
Tú eres un líder y como tal debes mostrar paz, no tensión. El apóstol Pablo se mostró como un ejemplo de alguien pacífico y gentil por lo que pudo decirle a los Filipenses que hicieran aquello que habían aprendido, recibido, oído y visto en él. El líder debe apacentar donde sea que se encuentre. Sé instrumento de paz y no de preocupación. Sé como los deportistas profesionales que usan pulseras y cadenas para detectar cambios bruscos en su ritmo cardíaco y entonces buscan mecanismos para tranquilizarse. Alterado no piensas bien y no reaccionas bien.
Pide al Señor sabiduría para identificar lo necesario e importante y darle a cada cosa su justo lugar.
Los Secretos del Poder Espiritual
Por: Joice Meyer
Contempla a tu Dios Dios es un Dios grande; nada es imposible para Él. Nada tenemos que temer de nuestros enemigos, porque ninguno de ellos es tan grande como nuestro Dios.
Dios es por nosotros; está de nuestro lado. El diablo tiene una posición: está en contra de nosotros. Pero Dios está por encima de nosotros, por debajo de nosotros, a través de nosotros, por nosotros y alrededor de nosotros. ¿De quién, entonces, tendremos miedo?
Así que, como el monte de Sion, no temblaremos, porque Dios está alrededor de nosotros. Y si eso no fuera suficiente, guardé lo mejor para el final: Él está en nosotros, y dijo que nunca nos dejará ni nos abandonará.
La salvación es la más maravillosa bendición que recibimos de Dios, y nos ha sido dado el Ayudador, el Espíritu Santo mismo, que nos da poder para vivir como Jesús. Dios tiene bendiciones y poder espiritual en abundancia para nosotros. Él es poderoso y puede hacer lo que nosotros jamás podemos hacer solos.
Dios desea que permitamos al Espíritu Santo fluir a través de nosotros en poder, para mostrarles a las personas su amor y para ayudarlas con sus dones. Todo está centrado en Él.
Dios elige las cosas débiles y lo necio de este mundo, a propósito, para que la gente las vea y diga:
“¡Nadie más que Dios pudo hacerlo!” Palabra de Dios para ti Porque no tenemos lucha contra sangre y carne [solo contra oponentes físicos], sino contra principados, contra potestades, contra los [espíritus principales que son] gobernadores de las tinieblas de
este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes [sobrenaturales]. Efesios 6:12
La guerra interior
Al hacer guerra espiritual en el poder de Dios, debemos recordar que luchamos contra Satanás y sus demonios, no contra otras personas… ni contra nosotros mismos.
Probablemente, la mayor guerra que libramos es la que se desata en nuestro interior, contra nosotros mismos, cuando luchamos por pasar del punto en que estamos espiritualmente a aquel en que vemos que debemos estar.
Quizá luchemos porque sentimos que deberíamos haber logrado más cosas en la vida; quizá sintamos que somos un fracaso en lo económico o en otras áreas. Pero el hecho es que no podemos cambiar nada irritándonos y luchando en nuestro interior.
Solo Dios puede librar nuestras batallas y ganarlas. Estas batallas internas son verdaderas batallas, y deben ser manejadas como las demás batallas.
Es difícil llegar al punto en que podamos ser sinceros con nosotros mismos en cuanto a nuestro pecado y nuestros fracasos, nuestras incapacidades y fallas, y al mismo tiempo sepamos
que estamos bien con Dios porque Jesús nos abrió el camino al morir por nosotros y resucitar de entre los muertos.
Si luchas en tu interior, saber que estás en buena relación con Dios es una clave fundamental para que puedas tener acceso al poder espiritual.
Podemos ser cambiados al adorar a Dios y contemplarlo; no al mirarnos a nosotros y contemplar nuestras muchas fallas, sino al contemplar a Dios.
Palabra de Dios para ti
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18
Solo en Jesús
Yo era una persona muy independiente, y Dios comenzó a darme Juan 15:5 en los comienzos de mi andar con Él. Una de las leyes espirituales para recibir poder espiritual de Dios es depender enteramente de Él. Sin fe, no podemos agradar a
Dios.
La fe implica apoyar toda nuestra personalidad humana, en total confianza, en el poder, la sabiduría y la bondad de Dios. Debemos apoyarnos en Él, confiar solo en Él y depender enteramente de Él, quitarnos todo el peso de encima de nuestros
hombros y ponerlo en los suyos. Sin la ayuda de Dios no podemos cambiar nada en nuestra vida. No podemos cambiarnos a nosotros mismos, ni a nuestro cónyuge, ni a nuestra familia, ni a nuestros amigos ni nuestras circunstancias.
Realmente, ¡separados de Él no podemos hacer nada!
Cuando no permitimos que Dios sea Dios, podemos decir adiós a la paz y al gozo. Tratamos de descubrir cómo funcionan las cosas, cuando no tenemos siquiera que tocarlas con el pensamiento.
Nada es demasiado difícil ni demasiado extraordinario
para Dios, pero muchas cosas son demasiado difíciles o demasiado extraordinarias para nosotros. Debemos crecer hasta llegar a descansar en el hecho de que conocemos al que sabe… y estamos libres para confiar en Él.
Es tan liberador decir: “Señor, no sé qué hacer, y aunque lo supiera, no podría hacerlo. Pero mis ojos están en ti.Voy a esperar y observar cómo tú haces todo”.
Palabra de Dios para ti
Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos.Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. 2 Crónicas 20:13-15
El tamaño de tus metas refleja el tamaño de tu Dios.
El “poder de pensamiento positivo” promueve el concepto que con solo pensar positivamente un individuo puede transformar sus deseos en realidades.
A pesar de que nuestras actitudes influencian grandemente nuestros actos, no nos debemos dejar de engañar creyendo que nuestro poder mental vasta para llevar a cabo todos nuestros planes, que es la filosofía de muchos de los que sostienen a ultranza el poder del pensamiento positivo.
Dios nos demuestra claramente que el hombre, abandonado a sí mismo carece del poder para hacerle frente a muchas de las circunstancias que le rodean.” El Señor dice: “Maldito el hombre que ponga su confianza en el hombre mortal y desvía de Dios su corazón.
Es como raquítico arbusto del desierto, sin esperanza para el futuro: Vegeta en planicie salitrosa de inhóspito desierto: la prosperidad lo dejó a un lado para siempre.” (Jer. 17:5-6).
Este pasaje ilustra claramente lo insensato que es confiar únicamente en los recursos humanos y en el ingenio del hombre para resolver problemas y alcanzar nuestras propias metas.
Sin embargo, el mismo pasaje continúa así:” Pero bienaventurado el hombre que confía en el Señor y en el Señor a puesto su confianza y fe, es como árbol plantado a orillas de un río, cuyas raíces penetran hasta encontrar el agua: árbol que no agobia el calor ni angustian los largos meses de sequía.
Su follaje se mantiene verde y produce en todo tiempo jugosos frutos. (v.7 y 8). (Jer. 17:8).
¿Qué contraste más claro entre la persona que confía en sí misma y el que únicamente confía en Dios? El poder del pensamiento positivo se concentra en el ingenio humano, mientras que el poder del pensamiento divino tiene a Dios como el recuezo total y único.
Por lo tanto, la actitud positiva del dirigente cristiano debe tener su origen en el pensamiento divino, en reconocer que Dios constituye el recurso total y único para alcanzar la meta o proyecto.
¿Qué parte del poder divino está a la disposición del líder cristiano? “Y ahora, gloria sea a Dios, quien por el formidable poder que actúa en nosotros puede bendecirnos infinitamente más allá de nuestra más sentidas oraciones, deseos y pensamientos y esperanzas.” (Efe.3:20)
¡Que descripción del enorme poder de Dios a nuestra disposición! Somos incapaces de tener pensamientos suficientemente grandes o de hacer plegarias suficientemente grandiosas como para aprovechar y abarcar todo el poder de Dios, que debiera ser la fuente del pensamiento positivo del cristiano.
Muéstreme a una persona con metas pequeñas y les enseñaré a una persona cuyo Dios es pequeño. El tamaño de nuestras metas es el reflejo del tamaño de nuestro Dios.
Por ejemplo: un amigo comenzó un campamento cristiano en las Montañas Rocosas de Colorado. El panorama era bellísimo, con elevados y nevados picos, maravillosas praderas y un claro riachuelo de aguas frescas, que se deslizaba al pie de los altos pinos verdes.
Un día visité el campamentote mi amigo y me llevé el gran chasco de mi vida. Cuando caminábamos por el campamento, nos detuvimos frente a una fila de casas-remolque viejas, oxidadas y gastadas y mi amigo dijo: “Escucha Myron, he aquí una respuesta a mi oración.” Explicó que le había pedido a Dios unas casas-remolques usadas para convertirlas en dormitorios y barias personas habían donado aquellas para que los huéspedes del campamento las utilizasen.
Más allá, en nuestro paseo, encontramos una caseta, tipo Quonset, muy dilapidada, de las de la segunda Guerra mundial, que se empleaba como comedor y capilla. De nuevo nos detuvimos para admirar otra respuesta a una oración.
“Sabes” me dijo, “le dije a Dios que con seguridad alguien tendría un edificio que podría donar al campamento y helo ahí. Justo lo que necesitábamos como sala de reunión.”
Al final del paseo me enseñaron varios vehículos muy antiguos y un camión de basura viejo.
“Le dije a Dios que debía haber un camión que no usase nadie y que me lo donaran y vino un contratista y nos lo regaló.”
Al ver todas estas donaciones, me pasó por la mente: “¿Estará realmente tan pobre Dios? Ciertamente no se ajustaba a la descripción de un Dios “capaz de hacer lo que no nos atreviéremos ni a pedir.
“Sin embargo, mi amigo dijo:” ¿No es grande Dios? Todo esto estaba en la lista de lo que había pedido en oración y Dios me ha concedido todas las cosas.”
Entonces recordé el pasaje de Marcos “Oigan Bien, oren por cualquier cosa y si creen recibirán. Seguro que la recibirán” (11:24).
Dios puede darnos más de lo que somos capaces de pensar o de pedir. Sin embargo, debemos pedir, lo que mencionamos es lo que recibiéremos.
El concepto en que tengamos a Dios determinará lo que le pidamos y creamos que el nos concederá. El dueño del campamento creía que Dios le daría artículos de segunda mano, eso fue lo que pidió y eso fue lo que recibió.
Sin embargo, Dave, el presidente de la organización misionera tenía una visión de Dios como proveedor de millones de dólares para la predicación de Evangelio, para proveer nuevos edificios y ampliar su personal. ¿Cuál es la diferencia?
Parte de la diferencia radica en el concepto que tengamos de Dios y lo que él hará. Su concepto acerca de Dios y sus actitudes influenciaban lo que ellos le deseaban pedir y confiar en lo que Dios les proveería. En otras palabras el tamaño de su Dios se reflejaba en el tamaño de sus aspiraciones.
Si quiere saber cuál es el tamaño de tu Dios, observa el tamaño de tus metas y lo que le pides a Dios que haga. Nunca le pedimos a Dios más de lo que pensamos que es capas de resolver y proveer.
Pablo no fue un gran misionero por ser un gran hombre, fue un gran misionero porque tenía un Dios grande. Compartió el secreto de una vida venturosa cuando les dijo a los habitantes de Efeso Que Dios ponía su gran poder al alcance de su pueblo par que lograran grandes cosas, superiores a las que podían pedir o imaginar.
El concebir la grandeza de Dios nos ayuda a ensanchar nuestros propios pensamientos y planes concernientes a lo que El desea llevar a cabo por medio de nosotros.
Autodisciplina y Éxito
Por Rick Warren
He observado que las personas que alcanzan las más elevadas realizaciones, generalmente poseen, por lo menos, una cosa obvia en común: disciplina personal.
A lo largo de los años que trabajo con personas, he observado que aquellas que alcanzan las más elevadas realizaciones, generalmente poseen, por lo menos, una cosa obvia en común: disciplina personal. Las personas de éxito están dispuestas a hacer cosas difíciles que las personas comunes no quieren hacer.
Como líder de una organización con más de 20,000 asociados bajo mis cuidados, tuve la oportunidad de conocer y aconsejar a muchos de los más exitosos hombres de negocios y líderes profesionales de nuestra región. En nuestros encuentros, ellos me enseñaron mucho sobre el éxito y las características indispensables para alcanzarlo. Observé que la persona exitosa expresa autodisciplina de la siguiente manera:
. Domina su estado de espíritu. Vive según sus compromisos y no conforme a sus emociones. ¡Las personas que hacen lo que es correcto, inclusive cuando no tienen ganas de hacerlo, realizan la mayor parte de lo que ha sido hecho en el mundo! “Como ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda” (Proverbios 25:28).
. Vigila sus palabras. Pone su mente a funcionar antes de abrir la boca. “El que guarda su boca guarda su alma” (Proverbios 13:3).
. Frena sus reacciones. ¿Cuánto es lo que usted puede soportar antes de perder la calma y permitir que sus emociones asuman el control? “La cordura del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa” (Proverbios 19:11).
. Se mantiene dentro del horario. ¡Si usted no determina como va a gastar su tiempo, puede estar seguro que los otros decidirán en su lugar! “Mirad pues como andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios; redimiendo el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16).
. Administra bien su dinero. Aprendió a vivir con menos de lo que gana e invierte la diferencia. ¡El valor de un presupuesto consiste en que usted le diga a su dinero donde quiere que él vaya, en vez de quedarse pensando a donde fue a parar! “Tesoro codiciable y pingüe hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato lo disipará.” (Proverbios 21:20).
. Se mantiene saludable. Cuidando de sí misma físicamente, ella consigue hacer más y disfrutar de sus realizaciones. “Que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificación y honor” (I Tesalonicenses 4:4).
¿En que área de su vida usted necesita desarrollar más autocontrol? La disciplina que usted establezca hoy determinará el grado de su éxito mañana. Pero es necesario más que fuerza de voluntad para que el autocontrol sea duradero. Es necesario un poder superior a usted mismo. Las buenas intenciones por sí solas no son suficientes.
Considere esta promesa de la Biblia: “Porque no nos ha dado Dios el espíritu del temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza” (II Timoteo 1:7). Él puede darnos fuerza y decisión necesarias para hacer aquello que no podemos por nosotros mismos.
Factores que conducen a la armonía matrimonial
Autor: Paul Hoff
Surgen problemas en el hogar cuando los consortes no se dan cuenta de que cada uno es sicológicamente distinto al otro, pues en tal caso no se comprenden bien el uno al otro.
Comprensión de las diferencias que hay entre los dos sexos:
Surgen problemas en el hogar cuando los consortes no se dan cuenta de que cada uno es sicológicamente distinto al otro, pues en tal caso no se comprenden bien el uno al otro.
Las diferencias físicas son bien conocidas; como por ejemplo el hecho de que las chicas maduran más pronto que los muchachos de la misma edad, y la vida de la mujer se prolonga más que la de el hombre. Es obvia la diferencia entre sus respectivas anatomías.
Sin embargo, diferencias sicológicas entre los dos sexos son algo más grande y menos conocido. Consideremos algunas generalizaciones que se pueden aplicar a la mayoría de la gente.
a). Los hombres tienden a pensar lógicamente, casi fríamente, con el intelecto; la mujer tiende a pensar con su corazón, es decir, está influida por sus emociones.
Las decisiones de ésta dependen mucho de cómo se sienta acerca del asunto; el hombre tiende más a pensar en los argumentos racionales. Tal vez sea consecuencia de que la intuición femenina está más desarrollada que la del varón.
b) El hombre se ocupa más de sus actividades fuera del hogar y en el mundo externo, que de sus sentimientos. La mujer se concentra más en sus propios sentimientos y es menos objetiva en su punto de vista.
c) Los hombres tienden a tomar en cuenta principios y a generalizar sus conocimientos; las mujeres consideran más los detalles o particularidades.
Por ejemplos, un hombre estudiará las líneas generales de la política de un candidato para la presidencia; su señora indagará acerca de su actitud referente al educacional o referente a su familia. El hombre ve el panorama y la mujer los pormenores.
d) Los hombres tienden a hablar acerca de cosas prácticas: su empleo, sus planes para el futuro y los asuntos financieros. No les gusta hablar mucho, por regla general, con respecto a otras personas y relaciones humanas.
En contraste, la mujer prefiere hablar tocante a sus sentimientos, sus íntimas relaciones con otros, sus problemas y los asuntos de los miembros de su familia. Capta con más facilidad la actitud de otros y tiende a chismear más que su marido.
e) Los hombres hasta cierto punto, desean intimidad emocional, pero a la vez la temen y hasta la evitan. El sexo bello necesita recibir frecuentemente expresiones de cariño y amor. Para el barón es difícil hablar acerca de sus sentimientos; es menos capaz que la mujer de entender y de expresar una emoción, de modo que tiende a retirarse de los encuentros emocionales.
La mujer anhela intimidad emocional y se siente insegura frente a la incapacidad de su marido para comunicar verbalmente la profundidad de sus sentimientos.
Quiere escuchar a cada momento las palabras: “Te quiero, mi amor”, y ser abrazada y besada; el hombre, por regla general, se siente incómodo hablando de su amor y actuando románticamente.
Muchos hombres piensan que basta con suplir las necesidades materiales de su esposa, y ser fieles en su relación matrimonial. No saben darse a sí mismo a su esposa.
f) El varón necesita tener éxito; la mujer necesita seguridad. El hombre tiende a identificarse con su trabajo, el cual llega a ser la expresión de su personalidad, y se evalúa a sí mismo por ello. Por ejemplo, el constructor está absorto en sus proyectos.
Si tiene éxito, siente su valor personal, pero si las cosas de su trabajo andan mal, tiende a sentirse desalentado, hasta considerarse de poco valor en ciertos casos. El hogar de la mujer muchas veces llega a ser la extensión de su personalidad, y ella se evalúa a sí misma por la medida de aprecio que le demuestran los miembros de su familia.
También recibe gran satisfacción sirviendo a su marido y a sus hijos. Encuentra su éxito en el bien y el éxito de ellos. Para el hombre el hogar es solamente una parte de su vida; para la esposa es toda su vida.