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Archive for February, 2009






Sunday
Feb 22,2009

Apague su piloto automático

Toma el control de tus acciones y encuentra el camino te que llevará a disfrutar una vida plena en el Señor.

En Lucas 13:6-7 leemos: Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

La Palabra claramente nos dice que aquellos que no dan fruto vuelven inútil todo a su alrededor.  Hay muchos aspectos a tomar en cuenta para ser una persona de provecho y bendición.  Recuerda que ser útil significa hacer más de lo que se espera de nosotros. Para lograrlo debemos ceñirnos y servir a nuestros jefes y al Señor. Además, es necesario presentarnos delante de Dios para que nos someta a procesos de limpieza que nos hagan dar más frutos; y también es imprescindible dejar de vivir “en automático”.

El tiempo es valioso

Efesios 5:15-16 nos dice: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Es inevitable que el tiempo pase. Aunque nos resistamos, día a día agregamos edad a nuestras vidas. No podemos cumplir 25 años para siempre. Cuando tenemos quince, ansiamos llegar a los 18 y ser independientes. Pero luego queremos estancarnos allí.  Si somos afortunados y nos cuidamos,  llegamos a vivir los 66 años, o sea los 24, 155 días que las estadísticas marcan para Guatemala.  Así que debemos acelerar el paso y avanzar con plena conciencia de lo que deseamos lograr.  Si tienes metas claras, asegúrate de estar en el camino correcto para alcanzarlas.  Dios tiene un destino hermoso para ti.

En todas partes sucede lo mismo. Aunque vivamos en una gran ciudad o en un pueblo pequeño, siempre nos quejamos de las tareas pendientes.  El tiempo nunca es suficiente, vivimos atrasados y ocupados.

El pastor Cash cuenta que al preguntarle a un amigo qué estaba haciendo, éste le respondió: “Nada”.  Entonces el pastor le dijo: “Venite y hacemos nada juntos”.   Aunque pensemos que estamos inactivos, todos tenemos una rutina de acciones diarias que consumen nuestro valioso tiempo.

El piloto automático

Nos levantamos sin tomar conciencia de cuál es el primer pie que ponemos en el suelo. Al bañarnos no hacemos un recuento de las cosas que necesitamos y que deben estar en su sitio. Conducimos  a nuestro trabajo y hogar sin necesidad de un Global Positioning Sistem (GPS). Vivimos por inercia y con el “piloto automático activado”.

El problema de vivir así, es que cuando sucede algo fuera de la rutina nos desorientamos e incluso reaccionamos mal.  Personalmente me molesta no encontrar en su lugar todo lo que necesito para vestirme. Esta forma de existir nos absorbe de tal manera que llegamos al extremo de lastimar a las personas y cometer errores sin darnos cuenta. Debemos evitar dichas situaciones.

Cuando yo era pequeño mi mamá, al servirme la comida decía: “Este es tu plato y debes comértelo todo”. Ahora, aunque no me lo digan, actúo de la misma forma y termino la comida que me sirven.  Es difícil dejar una conducta aprendida desde la niñez.

Antes de recibir al Señor en mi corazón yo decía muchas malas palabras. Tenía una cloaca en mi boca.  Pero no lo notaba. Ya estaba programado para comunicarme así. Luego tomé conciencia de ello y pude corregirlo, dejé de hablar por hablar y responder sin pensar. Sucede igual con las personas negativas que se quejan constantemente. También están en una situación similar aquellas personas que mienten por costumbre e incluso llegan a creerse sus propios embustes.  Hay una programación interna que nos hace actuar de cierta forma y que debemos identificar para cambiar.

Es como un “chip de memoria” que es necesario sustituir. Hasta que no suceda algo que te haga tomar conciencia de los programas negativos que controlan tus actos, no los cambiarás y avanzarás hacia las metas propuestas. Si la rutina te conduce hacia donde quieres ir, continúa así, pero si no, reprograma tu vida. Pensemos mejor para actuar mejor. Reflexionemos cada acción. Evitemos acomodarnos y manejar con el piloto automático que nos impide superarnos.

Reprográmate

Incluso en la iglesia, adoramos y ofrendamos a Dios por inercia y pensando en otras cosas. Somos rutinarios hasta con los movimientos de nuestro cuerpo en la alabanza. Imagina al Señor escuchándote y diciendo: “Otra vez lo mismo. Este siervo mío me habla con las mismas palabras y ni cuenta se da”.  La Biblia lo dice: “no uses vanas repeticiones”.  Así que apaga el piloto automático, habla con tu Dios buscando siempre oración renovada.

Toma conciencia y vive cada momento para no perder oportunidades. Recuerda cómo Marta se equivocó al actuar así.  Turbada por muchas cosas, dejó que el piloto automático le indicara el camino del afán y perdió la bendición de escuchar al Señor.

Lo que has logrado hasta ahora y el lugar que ocupas hoy, es la suma de esas acciones predeterminadas con las que te programaste hace tiempo. Para avanzar más rápido, ser más fieles, comer sano, ser cariñosos, alcanzar  nuestras metas y dar más frutos,   debemos reprogramarnos. Toma el control de tu vida y deshecha toda rutina o acción predeterminada que te impida alcanzar las bendiciones que Dios tiene para ti y tu familia.

Riesgo y responsabilidad

Romanos 7:15 nos dice: Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

Nos cuesta decidirnos por lo bueno.  Aunque sabemos que es difícil, acepta el riesgo y la responsabilidad de manejar tu vida.  Cierta vez que mis malas decisiones me tenían agobiado, me postré ante Dios y quebrantado le dije: “por favor anula mi voluntad, toma tú las decisiones por mí, quiero ser un robot en tus manos”. Pero Dios se negó a hacerlo. Me respondió: “No te anularé, Te di el libre albedrío para que tú decidas porque necesito conocer lo que hay en tu corazón y saber si decides por estar a mi lado siempre”.  El Señor conducirá tu vida pero a través de las decisiones que tomes. Él se sentará a tu lado y te aconsejará como copiloto, pero eres tú quien tiene el volante en sus manos y tomas el rumbo que escoges.  Para evitar que Él se baje de tu auto, reprográmate y asume la responsabilidad del piloto.

Efesios 5:14 aconseja: Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.

Despierta, no actúes por inercia como muerto en vida. Toma conciencia de proceder y recibe la luz que el Señor ofrece para iluminar tu camino y dejar de dar vueltas en círculos, como los israelitas en el desierto. Al revisar un mapa, descubrimos que Canaán realmente no está muy lejos de Egipto. Sin embargo, el pueblo de Israel tardó cuarenta años en llegar, incluso muchos murieron en el camino.  Lo mejor de tu vida está más cerca de lo que crees. Aunque los faraones de las tentaciones y malas actitudes preconcebidas se interpongan, puedes despertar y caminar hacia tu Tierra Prometida.

Toma el control

Efesios 5: 17-19 continúa: Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Será un honor que te identifiquen como un cristiano que “habla y actúa como Jesús”. Para lograrlo debes apagar tu piloto automático y pensar como Él. Recuerda que 1ra. Corintios 2:16 nos dice: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Cuando estaba iniciándome en la vida cristiana una persona me dijo: “Ten cuidado, te están lavando el cerebro”. Frustrado me acerqué al Señor. Él me preguntó: “¿Cómo tenías el cerebro? Entonces yo le dije: “Sucio”. Así que la respuesta de Dios era evidente: “Entonces necesitabas que te lo lavara”.  Agradecí esa limpieza que me permitió superar  rutinas predeterminadas y ser un hombre nuevo, listo para avanzar.

1ra. Pedro 1:13-14 nos aconseja: Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

Ciñe tu cuerpo, pero también tus pensamientos para tener la mente de Cristo y dar más de lo que te piden.  No vivas por vivir, detente y rompe el ciclo de rutinas sin sentido. Despierta en el Espíritu y recibe Su avivamiento. El Señor desea que tomes el control de tu vida y llegues hasta donde quiere llevarte.

Fuente

Sunday
Feb 22,2009
Muy bien delimitada la necesidad de Erick Bolaños, con su tema Mi Pasión donde nos recuerda que Dios es todo para nosotros, que Jesús es Precioso, que no hay nadie como El; eso es básico para todo hijo de Dios, lo mejor de...

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Saturday
Feb 21,2009

Sr. Palau:

Usted conoce mi historia. Respóndame esta pregunta: ¿Puede levantarse y empezar otra vez una muchacha que ha fracasado como yo en la vida? ¿Hay otra oportunidad para mí?

Respuesta:

Por más que alguien haya fracasado, si lo desea puede levantarse, empezar otra vez, nacer otra vez, rehacer su vida.

Hace varios años, durante una de nuestras campañas, estábamos con nuestro programa de televisión. Durante dicho programa contesto preguntas en vivo a las personas que me llaman por teléfono al canal de televisión. Llamó una jovencita, hija de un juez de alta posición. La muchacha tenía 21 años, y tres años atrás había descubierto que su padre tenía un enriedo amoroso con una compañera de colegio suya. El padre había hecho abandono del hogar para irse a vivir con esta “ex compañera”, y la familia toda estaba sumida en profunda tristeza.

Queriendo vengarse de su padre, la chica había arruinado su vida, comportamiento que a la madre no importó demasiado. La joven se fue de su país, consiguió trabajo en una compañía de aviación, se dejó seducir por un médico casado, y empezó a vivir una vida disipada e inmoral.

Cuando llamó a nuestro programa de televisión, la muchacha dijo: “He hecho cosas feas que no quiero recordar, pero ahora quiero recibir a Cristo en mi corazón y empezar mi vida de nuevo, ¿puedo hacerlo?” “Claro que sí”, le contesté. “¿Por qué no viene mañana al canal y te diremos cómo hacerlo?” La chica replicó: “No, quiero hacerlo ahora mismo, aquí en mi casa y por teléfono. Quiero que Cristo entre en mi corazón y me limpie y me de una vida nueva”.

Fue entonces que allí, frente a las cámaras de televisión, ella en su casa y yo en el canal, la guié a recibir a Cristo. Para mí fue una experiencia conmovedora, y para ella fue el comienzo de una nueva etapa, una etapa de transformación profunda por el poder de Cristo.

Todo joven o señorita que haya caído, fracasado, que haya empezado mal, puede tener un nuevo comienzo, una nueva vida con Cristo en el corazón.

Luis Palau

Saturday
Feb 21,2009
Eso es lo que sucederá en La Gran Tribulación, para nosotros es una gran felicidad pues estamos seguros de nuestro destino, pero a los que no tienen a Cristo Jesús, pobres, porque El es único camino al padre. Así que no...

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Friday
Feb 20,2009

Recobra tus sueños

Soñar es fácil, pero alcanzarlos requiere esfuerzo. Lucha por lograr todo lo que has soñado.

Es muy común abandonar y desechar nuestros sueños. Trabajar por alcanzarlos demanda constancia y dedicación. Compartiré cuatro consejos que te ayudarán a lograrlo.

Primer consejo: libérate del cautiverio
El Salmo 126:1-2 dice: Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

El Señor nos ha liberado del cautiverio del pecado para que podamos soñar. Es justo que le alabemos y demos gracias por el precio que pagó por nuestra libertad. En cautiverio no se puede soñar.  Incluso los animales cambian de comportamiento cuando son cautivos. Las orcas en cautiverio son incapaces de mantener su aleta dorsal erguida. Es una manifestación de su tristeza y humillación.

Eres tan libre  en Cristo Jesús como los sueños que tengas. Si ya eres libre, demuéstralo soñando y luchando por alcanzar tus anhelos.  Soñar nos mantiene alertas, ilusionados, activa nuestra fe, nos impulsa a trabajar y esforzarnos. Cuando eres esclavo de algún vicio, del sexo ilícito, el soborno, estafa o corrupción, los sueños se convierten en pesadillas. Satanás quiere esclavizarte para que no sueñes. Sabe que si puedes soñar es porque eres libre por la sangre de Cristo. Cuando te liberas de un hábito nocivo y declaras a nuestro Señor Jesucristo como tu Salvador, la fe de ser alguien y poder hacer grandes cosas te renueva y te convierte en una persona entusiasta, llena de proyectos y deseosa de hablar con Dios. Justamente eso me sucedió el día que le entregué mi vida al Señor.

Los sueños están directamente relacionados con la mente y el corazón de cada persona. Si eres avaro y egoísta, difícilmente tendrás un sueño generoso.  Pero si tienes buenas intenciones y tus sueños se relacionan con el beneficio de muchos, éstos se adhieren a tu corazón y tu mente, entonces tienes más posibilidades de alcanzarlos. Si sueñas con ser doctor y  sanar a las personas, ten por seguro que todo obrará a bien. Serás más exigente y soñarás con un hospital para niños con cáncer. Los buenos sueños se amplían y fructifican. Por eso es importante que cuides tu corazón y expandas tu mente. Cuídate de ti mismo y de tus debilidades porque así cuidas tus sueños.

Dios hace cosas maravillosas con aquellos que tienen buenos sueños. Él hará algo grande si tu sueño es grande, pero primero debes ser libre. Tus logros serán tan grandes como los sueños que te atrevas a cultivar. Un día fuimos con unos amigos a la construcción del nuevo templo. Todos imaginábamos lo que habría en el lugar donde estábamos.  Uno decía: “en esta silla donde me sentaré”, otro decía: “allá tengo mi parqueo reservado”, yo también les compartía: “justo aquí están las gigantescas pantallas que permitirán a todos aprovechar la Palabra”. No hemos soñado con vigas, concreto y cemento. Hemos soñado con un albergue para miles de personas que conocerán al Señor.  El edificio es sólo un recurso, el sueño es alcanzar a todos los que imaginamos lavados con la sangre del Cordero y bautizados en el Espíritu Santo. Seguramente lo veremos realizado, así como soñamos y alcanzamos a cada uno de quienes hoy integran Casa de Dios.

Segundo consejo: Prepárate
Mateo 13:19 advierte:  Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Los sueños son como una semilla. La parábola del sembrador se aplica a toda siembra, sin importar cuál sea. Puede ser Palabra, cariño, conocimiento o  actitudes. La segunda cosa que amenaza un sueño y que le impide fructificar es la falta de conocimiento.  Si deseas ayudar a las personas enfermas, entonces debes estudiar medicina, además de orar a Dios y pedir el don de sanidad del Espíritu Santo. Si quieres ser jugador profesional de la liga de fútbol de Europa, debes cuidar tu cuerpo, estudiar en la academia deportiva, entrenarte y aprender.  Se nota cuando las personas se preparan para alcanzar sus sueños, así como también es evidente cuando alguien quiere alcanzar algo, pero no sabe lo que está haciendo ni cómo lograrlo.

Un sueño se ve truncado por ignorancia. Es verdad que tampoco podemos ser omniscientes y saber todo, así que con humildad, busca a quienes puedan ayudarte y complementar tus conocimientos. Atraer a las personas ideales a tu equipo de trabajo también es una decisión inteligente para lograr todo cuanto te propongas.  No lo olvides, para alcanzar tus sueños aprende, estudia y prepárate.

No es lo mismo querer que en el país haya justicia, que prepararse como abogado y llegar a la Corte Suprema y contribuir con ese sueño.  Yo estaba ilusionado con predicar la Palabra. Estudié y  llevé un curso sobre cómo hablar en público. Pero en ese curso enseñaban cosas que incluso violaban los principios de valores bíblicos. Entonces me arrodillé ante el Señor y le pedí ayuda. Le dije: “quiero aprender, dame tu Palabra”. Así que comencé a escribir mis prédicas. Al principio decía más gloria a Dios, amén y aleluya que mensaje. Entonces tuve que esforzarme para eliminar todo lo innecesario y finalmente desarrollé mi propia enseñanza sobre cómo hablar en público, basada en los principios del Señor.  Adquirí conocimiento y entendimiento. Mi esposa es pastora ordenada por un Instituto Bíblico, yo tengo un Doctorado en Ministerios Pastorales, me preparé en las escrituras para poder dirigir con autoridad. Cuando entré al Modelo de Jesús y estudié los sistemas celulares existentes, oré y desarrollé el que Dios nos ha dado y que ahora funciona en muchas iglesias. Yo tenía un sueño que pudo haberse frustrado por falta de conocimiento, pero gracias a Dios no fue así.

Tercer consejo: No te dejes llevar por tus emociones
Mateo 13:20-21 nos dice: Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

El sueño puede durar poco si nos dejamos llevar por nuestras emociones. Incluso éstas son enemigas de la Palabra, porque la recibes con gozo, pero cuando viene la aflicción te desanimas. Muchos sueños corren el mismo riesgo de morir por las emociones. Temo a las personas altamente emocionales porque son inconstantes y no se sabe cómo reaccionarán. Los deportistas triunfadores son aquellos que dominan sus emociones.  Hay personas que se inscriben en la universidad muy entusiasmadas. Si quieren ser abogados, se compran un maletín, el traje y la corbata, pero desisten a la primera tarea que les asignan. Cuando viene la aflicción y el esfuerzo se dan cuenta que no nacieron para esa profesión y buscan otra. Sin embargo, lo mismo les sucederá si deciden ser arquitectos o cualquier otra cosa, porque se dejan llevar por sus emociones y cambian de carrera una y otra vez.

Es irónico pero el gozo no hace nada por un sueño, la aflicción sí, porque logra asfixiarlo rápidamente.  Alcanzan sus sueños las personas libres de ataduras, que se preparan y no se dejan dominar por sus emociones.  En ciertas oportunidades he querido renunciar al ministerio. La presión y el trabajo son intensos. Las críticas y mentiras que se dicen de mi son duras.  Para que te des una idea, multiplica por 2 las veces que has querido abandonar tu célula, el resultado son las veces que  he querido dedicarme a otra cosa. No somos de acero, por su puesto que hay momentos de debilidad que nos impulsan a dejarlo todo, pero los impulsos no deben dominarnos. Sólo el Señor puede ayudarte. Si quieres ver realizado tu sueño, la convicción siempre debe ser mayor que la emoción y el sentimiento. De Jesús se dice que por el gozo puesto delante de Él, sufrió el oprobio y que verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Imagina que no hubiera aguantado la aflicción, no se hubiera cumplido su sueño de salvarnos. Demos gracias porque aguantó.

Recuerda que más de alguien depende de tus sueños. Quizá nadie te lo diga y nunca te lo reconozcan,  pero la vida y Dios sabrán recompensarte por aguantar la aflicción que representa luchar por los anhelos. No pares de soñar, sin importar cuánto duela o los sacrificios que tengas que hacer, sigue adelante.

Cuarto consejo: Las mejores cosas de la vida no se adquieren con dinero
Mateo 13:22 nos dice: El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

El sueño se ahoga cuando nos dejamos seducir por el engaño y riqueza. Tus sueños pueden traer riqueza, si el dinero es producto de tu esfuerzo, no hay nada de malo.  El engaño es pensar que la riqueza te dará algo que no tiene precio.  Puedes comprar un regalo pero no una sonrisa, puedes comprar medicina pero no vida, puedes alimentar a una familia pero no comprar un agradecimiento. Puedes hacer una linda casa y aún así, perder un hogar. También puedes comprar un auto nuevo a tu hijo pero no lograr su buena conducta. El dinero no compra la felicidad.

Muchos desean hacer el bien y además prosperar, eso es bueno, pero no hay que dejarse llevar por el engaño de la riqueza. El afán de la vida no debe ahogarnos.

El famoso pintor colombiano Fernando Botero, es uno de los pocos artistas premiados en vida. Sus esculturas fueron expuestas en los Campos Elíseos, una de las calles más famosas del mundo, en el corazón de París. Ahora es exitoso, pero cuenta una historia conmovedora sobre sus inicios. Mientras esperaba que sus pinturas se vendieran, no tenía qué darle de comer a su familia. Entonces a una sopa de tomate  le ponía unos ojos plásticos que había quitado a un muñeco.  De esa forma, cuando sus hijos  metían la cuchara en la sopa y sacaban los ojos, se asustaban.  Este hombre literalmente aprendió una estrategia para espantar el hambre.  Persistió en su sueño y logró alcanzar el éxito.

Otro hombre contaba: “mi padre me decía: si estudias en la milicia llegarás a general, si estudias para sacerdote llegarás a ser el Papa, pero yo continué pintando y soy Picasso”. El Señor nos ha hecho libres para soñar, así que lucha por alcanzar tus anhelos. Vale la pena hacerlo. Pídele fortaleza y constancia para conseguir todo aquello que es bueno para ti y tu familia.

Fuente






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