Bendiceme.net

Bendiciendo Tu Vida


www.Bendiceme.net   Bendiceme Network www.Bendiceme.com www.Blessingg.com www.Enhacore.com www.SaciaTuSed.com www.C-Lyrics.com www.MovilesCristianos.com www.PlanetaCristiano.com www.OurChristianVideos.com www.TusVideosCristianos.com www.TusAmigosCristianos.com www.YouTubeFreeVideo.com Videos Cristianos - Musica Cristiana www.ForodeOracion.com

Archive for January, 2009






Wednesday
Jan 21,2009
Esta canción es para los que se quieren suicidar, por estar viviendo una pesadilla, como dice Alex Zurdo con su tema Mírame. Con esto el autor enfoca diferentes áreas en las que las personas (sin Jesús dentro) buscan un...

Click en el título del artículo para leer el resto de la entrada o visita www.musiconcristiano.com
Tuesday
Jan 20,2009

Cómo hacer de la oración una forma de vida
Autor: Mark Littleton

Durante años, supe que Martín Lutero decía que él no podía acabar todo su trabajo de un día a menos que orara primero esa mañana durante tres horas.

Luego estaba Juan Wesley, quien se levantaba regularmente a las 4 a.m. para orar. David Brainerd, un misionero del siglo 18, escribió que una vez oró postrado en el suelo durante tanto tiempo, que derritió la nieve que había a su alrededor.

Pero esas historias, en vez de inspirarme, me hacían sentir fracasado. Yo había leído decenas de libros que hacían hincapié en la necesidad de orar de manera disciplinada y con profundidad todos los días. Por tanto, me dediqué a hacerlo regularmente cada mañana, pero pronto me sentí culpable por no poder continuar.

Pero después comencé a notar que en la Biblia no había ningún: “Te levantarás tres horas más temprano cada día para orar fervientemente en la nieve”. En vez de eso, leí las palabras de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:17, que dicen: “Orad sin cesar”. De repente, entendí lo que estaba diciendo: Mantengan una conversación permanente con Dios. Nunca dejen de hacerlo. Háganlo cada vez que piensen en esto.

El Padrenuestro, la oración que Jesús enseñó a sus discípulos, no toma, en realidad, más de 20 segundos hacerla. La famosa “Oración de Jabes” probablemente se hace en unos 10 segundos (1 Cr. 4:10). Muchos de los salmos son bastante cortos, como mis favoritos: Salmos 1, 8, 23 y 100. Las oraciones escritas de Pablo en Efesios 1:15-23; 3:16-21; Filipenses 1:9-11 y Colosenses 1:9-12, toman menos de un minuto hacerlas, pero son excelentes.

Descubrí que la esencia de las oraciones hechas por Abraham, Jacob, Moisés y Jonás no pasaba de los diez minutos de conversación. El modelo que vemos con frecuencia en la Biblia, muestra que la oración no se trata de hacer un gran descubrimiento. Usted dice algo, y Dios responde. Luego usted dice algo más. (Y así sucesivamente).

Pensé, entonces, que debía probarlo, haciendo oraciones breves de diez segundos varias veces al día. Le decía a Dios todo lo que se me presentaba en el día, aunque la oración durara apenas unos segundos. Al final, mientras aprendía a hablar con Dios como parte de mi agenda diaria, descubrí que mi vida de oración y, por tanto, mi amistad con Dios, se enriquecía cada vez más. Y, sorprendentemente, lo estaba disfrutando.

No estoy diciendo que no haya un tiempo para orar con profundidad durante horas. Ambas clases de oración son normales y necesarias. Pero, como ocurre con cualquier disciplina —como hacer ejercicio, o leer la Biblia—, la mejor manera de desarrollar el hábito es comenzar poco a poco. Si usted trata de hacer mucho al comienzo, se podrá desanimar si no cumple con las expectativas.

Por lo tanto, empiece con oraciones de diez segundos aquí y allá a lo largo del día. Al ver la respuesta de Dios usted tendrá más motivación para seguir haciéndolo. Se interesará más por las personas que conozca, y desarrollará un corazón más sensible al impulso del Espíritu Santo.

La clave es la creatividad y el propósito. Estas seis ideas que siguen a continuación para iniciar su vida de oración, son hábitos sencillos que han revolucionado mi vida con el tiempo.

Utilice los tiempos de inactividad

En Efesios 5:15, 16, Pablo nos exhorta a aprovechar bien el tiempo. Usted pudiera pensar que no tiene mucho tiempo para orar, pero muchas veces son a menudo los momentos más banales los que nos ofrecen una gran oportunidad para orar. Piense en los muchos momentos del día en que no está haciendo nada:

Detenido en el tráfico o en una luz roja
Esperando en un consultorio médico
Esperando que su familia salga de la casa
Preparándose para limpiar los platos después de la cena
Esperando ser servido en un restaurante o en una cafetería
Cortando la grama o trabajando afuera
Haciendo ejercicio
Tratando de dormirse
Tomando una ducha
Viendo a sus hijos jugar afuera
Sacando al perro

Todos estos momentos son ideales para orar. En momentos como estos he orado por multitud de personas que probablemente no volveré a ver nunca más durante mi vida en la tierra. He orado por necesidades mencionadas en la iglesia o en otras partes.

Hace poco, una noche, antes de irme a dormir, oré por un amigo que tenía cáncer. Una semana después, recibió el informe de que su cáncer había sido detectado a tiempo, y que era “uno de los mejores tipos de cáncer” en términos de curación.

No se limite a ver las noticias; haga algo al respecto

La mayoría de los cristianos anhelan ser parte de algo más grande que ellos mismos, y saben que lo que ellos hacen importa. Pocos de nosotros podremos acabar con la pobreza, traer la paz a países en guerra o extinguir por completo el fanatismo y el racismo. Pero no tenemos que ser personalidades públicas para aprovechar el poder ilimitado que está a nuestro alcance.

La mayoría de nosotros estamos en contacto con las noticias cada día, ya sea a través de la prensa, de la TV o Internet. Mientras usted se entera de la información y la procesa, ore brevemente por las necesidades que vea. Eso puede ser alucinante, pero Dios puede actuar en cualquier situación humana, tal como lo enseñó Jesús.

Responda a lo que se le presente

Cada vez que el Espíritu Santo le inquiete, dígalo al Señor. Cuando estoy en una tienda o en una sala de espera, veo a cada persona y oro, diciendo: “Señor, bendice a esa persona. Si no te conoce, revélate a ella. Y si te conoce, ayúdala en la lucha que esté teniendo en este mismo momento”.

Cuando uno de los miembros de mi familia tiene un problema, cada vez que pienso en ello, oro diciendo simplemente: “Señor, Tú conoces la situación. Te ruego que intervengas y arregles esto, o por lo menos que nos enseñes lo que Tú quieres que aprendamos con ella”.

Y no olvide tomar un tiempo, también, para dar gracias por las cosas que le vengan a la mente. “Gracias, Señor, por ese espacio para estacionar el vehículo, porque no tuve que caminar bajo la lluvia”. O: “Casi lo había olvidado, Señor. Gracias por ocuparte de ese cheque que finalmente me llegó. Tú sabías que eso me tenía preocupado”.

Haga su propia lista de oración

Las listas de oración no son nuevas, pero trate de hacer una lista de cosas por las que nunca ha orado antes. Yo oro regularmente por una lista que llevo en mi billetera, que cubre cualquier cosa, desde editores de revistas, pasando por presentadores de noticias de TV, personalidades del mundo de los deportes, hasta personas que conocí en el pasado. En los momentos sobrantes, veo hasta dónde llegué. Sorprendentemente, este hábito me permite orar por una lista de alrededor de 600 diferentes personas, lugares, etc.

Hace algún tiempo comencé a orar por personas famosas; sí, ellas también necesitan nuestras oraciones. Algo que edificó verdaderamente mi fe, fue saber que varios influyentes actores y músicos habían orado para recibir a Cristo, o que se habían enseriado más en su fe. También tengo una lista de autores, en la que están incluidos escritores que desde entonces han llegado a ser nombres conocidísimos. El orar por personas que usted no conoce personalmente, sean muy influyentes o no, puede ayudarle a usted a aprovechar el amor que Dios le tiene al mundo, más allá del territorio en que usted vive.

Determine turnos para orar

Decida por qué cosas orará en la mañana, en la tarde y en la noche durante cierto día, una vez a la semana. Por ejemplo, en la mañana puedo enfocarme en la oración por mi familia, al pasar de una actividad a otra. Luego, en la tarde, podré orar por personas que conocí en mi juventud, y después, en la noche, por personas de mi iglesia. Ésta es una manera sencilla de cubrir mucho terreno y de orar por muchos grupos diferentes de personas durante el día.

He estado orando durante años por amigos con quienes me crié en Cherry Hill, Nueva Jersey, a quienes tengo regularmente en mi pensamiento. Hace poco, el Señor me impulsó a organizar una reunión con ellos. En el verano pasado me puse a reconstruir relaciones con amigos que no había visto en 30 años. Ahora estoy buscando la manera de compartir el evangelio con ellos en nuestro próximo encuentro.

Pedir, buscar, llamar

Dios quiere, a veces, que hagamos más que simplemente pedirle algo. El Señor quiere que veamos las maneras en que Él ya está trabajando en la situación y, muchas veces, para que actuemos. He estado orando por la camarera de un restaurante que mi esposa Jeanette y yo visitamos con frecuencia. Estas oraciones nos llevaron a iniciar una relación con ella, y desde entonces hemos podido hablarle de Cristo e incluso animarla a que trate de asistir a la iglesia.

Mi suegro no quería saber absolutamente nada de Dios. Después que Jeanette me lo dijo, cada vez que pensaba en “Pops” oraba por él. Cada vez que nos reuníamos para cenar o tener una reunión familiar, le enviaba una oración de diez segundos: “Señor, abre la puerta. Dame la oportunidad de compartir el evangelio con él”. Hice esto durante varios años, buscando todas las oportunidades, sin ver ningún resultado. Después Pops cayó en su última enfermedad. Dos semanas antes de morir, entré a su habitación y oré mentalmente como siempre. Pero esta vez él estaba abierto. Fue Él quien en realidad sacó a la superficie el tema, preguntándome sobre Jesús, y cuando murió había hecho ya la decisión de creer en Cristo.
Nuestro Dios es un Dios que puede cambiar vidas, situaciones, corazones y acontecimientos. El Señor a menudo nos lleva a orar por las cosas que honestamente creemos que no son posible. Pero Él tiene el poder de hacer lo imposible. Es un Dios que anhela saber de usted y responder las oraciones que le ofrece hoy, y que le ofrecerá mañana y todos los días por el resto de su vida.

Fuente

Tuesday
Jan 20,2009
Dímelo, admítelo que sin Dios no somos nada y la vida sin nuestro creador sería un insulto. Es que el amor de Dios es nuestro rumbo. Dímelo del álbum “Cuidare de Ti” contiene 12 temas inéditos, de los cuales 11...

Click en el título del artículo para leer el resto de la entrada o visita www.musiconcristiano.com
Monday
Jan 19,2009

Monday
Jan 19,2009

Desde mi niñez me han cautivado las series y películas de ciencia ficción. Recuerdo vívidamente la primera vez que ví la serie “Tierra de Gigantes”, trataba del “Spindrift” y su tripulación, ésta era una aeronave diseñada para vuelos comerciales. En uno de ellos, volando de Nueva York a Londres, se pierde al atravesar una extraña nube en la órbita terrestre, y la nave se ve obligada a aterrizar en un planeta “gemelo” de la Tierra, pero con una pequeña diferencia…, ¡¡ todo tiene un tamaño descomunal respecto a los tripulantes del “Spindrift” !!. Desde el momento en que aterrizan en ese insólito lugar, serán perseguidos por el gobierno totalitario del planeta, que intentará “cazarlos”, al conocer su existencia. Además, se verán expuestos a los diferentes peligros que les acecharán, dada su “minúscula” estatura, en un planeta habitado por “seres gigantes”. Episodio tras episodio me emocionaba al ver la astucia de los personajes para internarse en las ciudades de los gigantes llevando a cabo alguna misión específica, pero en el fondo, era triste ver que su vida transcurría en ocultarse de estos gigantes por el terror que tenían del daño que estos les harían, era impensable imaginar que podrían enfrentarse a tales gigantes y su única esperanza podía ser hacer volar la aeronave nuevamente para tratar de escapar de aquella Tierra de Gigantes.

Más adelante, al leer los primeros libros del Antiguo Testamento, me encontré nuevamente con una situación en la cual, el pueblo escogido de Dios es llevado a una tierra de gigantes, su tierra prometida, la cual en la mente de Dios ya era de ellos, pero para la mente de la mayoría de estos hombres constituía un reto infranqueable. Los siguientes versículos nos resumen el pensamiento de aquellos hombres:

“…No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y dieron un mal informe a

los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para

reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de

gran estatura. Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y

a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos.” Números 13:31-33

Esto me recuerda esa etapa de mi vida, un poco más de dos décadas, en la cual llegue a creer con toda mi mente y con toda mi alma, que verdaderamente, para mí, era imposible ser libre de los hábitos de inmoralidad sexual que se habían convertido en mi estilo esencial de vida. La pornografía por Internet, las películas de adultos en el cable TV y otros fuentes de tentación me parecían FORMIDABLES GIGANTES para los cuales yo era como una langosta, un pequeño insecto, algo tan insignificante que era imposible vencerlos, había intentado tantas cosas, asistido a tantos retiros, hecho tantas promesas a Dios y a mi mismo, ayunado, orado, clamado y sin embargo, los GIGANTES seguían allí, erguidos cual sólidos robles firmemente plantados en la tierra. Mi lucha parecía imposible.

Si acaso me hubieran preguntado si creía que era posible conquistar la tierra prometida, esa tierra de Libertad permanente y verdadera de los hábitos de pecado sexual, yo habría respondido idéntico a los versículos de Números 13:31-33. Pero Dios veía las cosas absoluta y radicalmente distintas para mi, el sabia que esa tierra de Libertad ya era mía, el ya me la había concedido, el precio por esa tierra ya había sido pagado hace unos 2000 años, por un carpintero, un hombre-Dios, el unigénito hijo de Dios que había pagado con precio de sangre el titulo de propiedad de esta tierra que me pertenecía por derecho, y de los GIGANTES, no había que temer tanto, porque la fuerza asombrosa y formidable, increíble e insuperable de un Jesucristo vivo, actuando a través del Santo Espíritu de Dios estaría conmigo a través de esas batallas, para hacerme mas que vencedor, porque esas batallas ya habían sido entregados en mi mano por el mismo Dios Omnipotente que creó nuestro universo.

Llegó un momento de mi vida, en el cual, a través de la guianza que recibí en el curso de Libertad Pura, me fue quitado el velo que tenia en los ojos, y entonces pude ver con claridad, pude ver con los mismos ojos con que Josué y Caleb habían visto esa tierra de gigantes diciendo:

“…La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra buena en gran manera. Si el SEÑOR se agrada de nosotros, nos llevará a esa tierra y nos la dará; es una tierra que mana leche y miel. Sólo que no os rebeléis contra el SEÑOR, ni tengáis miedo de la gente de la tierra, pues serán presa nuestra. Su protección les ha sido quitada, y el SEÑOR está con nosotros; no les tengáis miedo.” Números 14:7-9

Hoy día, sin embargo, encuentro que varios hombres a los cuales sirvo como mentor en el curso, en ciertas etapas de su camino a la libertad, dan un vistazo a esa tierra prometida de libertad, y no ven la leche y la miel, y se olvidan que Dios ya les concedió esa tierra y que el precio por ella ya fue pagado en la cruz del Calvario, y solo ven a los GIGANTES, como seres “invencibles” contra los cuales no tienen ninguna esperanza, ni la mas mínima oportunidad de vencer. Se dicen a si mismos: “esto (este GIGANTE) es mas fuerte que yo, es imposible vencerlo, jamás voy a poder ser libre.” Y pienso como en ese mismo instante, Dios esta viendo el futuro de estos hombres y puede ver un futuro totalmente distinto, un futuro pleno, lleno de paz que sobrepasa todo entendimiento, un futuro de libertad permanente en esa tierra que fluye leche y miel, un futuro productivo, un futuro fructífero y al recordarles esta verdad innegable de la Palabra de Dios, pueden ver mas allá del velo que los cegó en ese instante, nace la esperanza

y continúan su firme caminar hacia la Libertad. Qué es lo que esos hombres tuvieron que hacer para poder llegar a esa tierra? CREER!!! Y luego que creyeron, ACTUARON!!

Lo más importante de una meta es TENER UNA. Todos los que hemos iniciado el curso de Libertad Pura hemos tenido una meta, SER LIBRES, y esta meta nos ha ayudado en todo este camino que hemos recorrido, ha habido luchas, batallas fuertes, caídas aún, pero con nuestra meta fija en la mente y con la ayuda de Dios y de los otros hombres dentro del grupo de Libres En Cristo, hemos sido victoriosos y hoy disfrutamos de esta nueva tierra, de paz, tranquilidad, libertad y sobre todo bendición de Dios.

Te animo hoy a que veas mas allá de lo que el velo que tienen tus ojos te deja ver, a que creas en Fe y actúes en Fe, teniendo la total y plena certeza que la Tierra de Gigantes si puede ser conquistada, que el Señor se agradará de ti y te llevará a esa tierra y te la dará, a que no tengas miedo de esos gigantes porque serán tu presa, los conquistarás y el Señor estará contigo a lo largo de todo ese camino. Anímate hoy a dar el primer paso hacia la conquista de esa Tierra de Gigantes, envíanos un correo a info@libresencristo.orgEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla y te guiaremos a inscribirte en el curso de Libertad pura, el cual te guiará a lo largo de este caminar, al final del cual, tomarás posesión de esa tierra prometida de Libertad.

Dios te bendiga, Ing. Edwin Sosa

Fuente | Libres en Cristo






Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...